Mi viaje empezó el 21 de agosto de 1993. Nací fea pero a lo grande, con mucho efecto teatral, como cualquier buen Leo. Nací el día del cumpleaños de mi madre, entre grandes celebraciones y una gran decepción suya, porque quería ir a celebrarlo al restaurante chino. Lo primero que me dijo fue que era fea, y luego me quiso como nadie.
Los efectos teatrales no disminuyeron con el tiempo: siempre he sido exhibicionista e inconfundible. En la guardería me ponía los pantalones al revés porque me inventé mi propio código de moda.
En primaria solo jugaba con chicos y tenía un gusto terrible para los disfraces de carnaval… Quien me conoce bien sabe de qué hablo… ¡perdón, no puedo poner una foto, me da demasiada vergüenza!


En secundaria ya me habían puesto la etiqueta de la rarita y demasiado artista.
En el instituto llevé peinados muy discutibles. Escuchaba tecno, punk, metal… cualquier cosa que hiciera un ruido molesto para los oídos de los demás.
Luego descubrí los tatuajes y me garabateé entera, ¡pobre cuerpo!
Si miro atrás, veo todas las versiones de mí que han ido y venido… todas distintas, pero todas unidas por un poco de excentricidad y un lápiz en la mano.
Me crie en el campo, en un sitio que en la época de los malos peinados y la música ruidosa odiaba con todo mi ser, y que ahora quiero con todo mi corazón. Desde que tengo memoria, lo único que quería era dibujar y ver qué había ahí fuera. Y, claro, en cuanto pude, lo hice. Cogí a Esteban (mi perro), lápices, papel y el iPad y me fui lejos, luego más lejos todavía, y luego a la otra punta del mundo.

Dediqué mi vida al dibujo, y creo que así será el resto de mis días. Estudié en el bachillerato artístico y en la academia de arte, hice cursos, estudié muchísimo, pero creo que, al final, la mejor escuela de dibujo fue viajar y vivir intensamente. Entonces no sabía que ese cambio de aires me cambiaría tanto y tan en silencio. Y así, sin hacer ruido y entre un dibujo y otro, me fueron cosiendo una identidad y un estilo de vida hechos a mi medida.
Y ahora me gustaría hablarte de esta vida: de ilustración, de comida, de viajes… compartir un poco de mi trabajo, de mis aventuras y de las de otros. De lo que me inspira, de lo que me apasiona y de lo que me rodea, de lo que nos rodea. De todo eso que hace que esta vida sea tan increíblemente maravillosa.


Una última cosa, pero no menos importante… Me gustaría que este blog abriera conversaciones. Quiero que seáis espectadores pero también protagonistas, que me habléis y me preguntéis cosas. Me gustaría conoceros de alguna manera a través de esta red tan delicada que es internet. Así queee… ¡A DARLE CAÑA JUNTOS!
FIN




